A Maximiliano le intrigaba mucho esa mujer.
Tenía algo, no sabía qué era, pero le recordaba a alguien y no sabía precisar a quién.
—Entonces, ¿comenzamos? —le dijo y ella en lugar de mostrarse coqueta como lo haría cualquier mujer que iba a un club como el suyo en busca de nuevas experiencias, se levantó de un salto y comenzó a tirar de la tela de su vestido.
Por más que lo intentaba, aquel pequeño trapito no daba para cubrirla mucho.
—¿Comenzar? No entiendo qué habría que comenzar, creo que ya