Patrick se ha hecho la idea de que Sofía es nuevamente su esposa y que Alana es su hija, así que, contra su voluntad, las lleva con él a una casa a las afueras de la ciudad. Sofía y Alana están encerradas bajo llave, y Sofía le angustia mucho ver a su niña asustada, pues Alana sabe que Patrick no es su papá como él intenta que ella lo vea.
Patrick llega muy feliz a la casa cargado de bolsas llenas de regalos para Alana. En ellas hay juguetes y dulces, también les ha comprado ropa para los dos.