CAPÍTULO 47. NO ME IRÉ
—¿Dónde está? —pregunté a través del vínculo.
Hubo un breve silencio antes de que Erix respondiera.
—En la biblioteca. Está leyendo.
No esperé más.
Caminé directo hacia ahí, con paso firme, ignorando todo lo demás. Al cruzar la entrada, la vi casi de inmediato.
Sentada.
Tranquila.
Como si nada hubiera cambiado.
Como si yo no estuviera a punto de irme.
El aire se tensó en cuanto levantó la mirada y me encontró.
Se sobresaltó.
Apenas un segundo… pero lo suficiente.
No le di tiempo a reaccionar.
A