CAPÍTULO 46. TÚ ERES EL PROBLEMA
Mi mente me gritaba que corriera, era una alarma constante, insistente… desgarrándome por dentro, sabía que debía huir en este preciso momento, antes de que fuera demasiado tarde.
Pero no lo hice, me quede aquí solo porque él estaba también, y eso lo cambiaba todo, era consciente de lo peligroso que era ceder siquiera un segundo más. Lo entendía con una claridad brutal… y aun así, no me movía.
Estaba cayendo, directo y sin resistencia bajo sus redes.
Él era un alfa en toda la extensión de la pa