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CAPÍTULO 4. ATRAPADOS

Decidí no empezar una nueva discusión con León, no tenía ni la fuerza ni las ganas necesarias para enfrascarme en otro monólogo ya que dudaba mucho que fuera a darme información, ya que todo el camino hasta el momento había estado completamente reservado, se nota que tiene una discusión con su yo interior, puesto que en breves ocasiones lo sorprendí dando  negativas o afirmaciones con la cabeza, ¿a quién podía estar dándole respuestas sino a sí mismo?

Podía decir que paso una hora desde que pude vislumbrar la ciudad, para después adentrarnos en ella, León caminaba sin dubitaciones tenía claro a donde me llevaba, pero eso sí, había disminuido su velocidad nomás entramos en contacto con los lugareños.

Mi estómago decidió interrumpir el silencio con un estruendo casi embarazoso.

            -Disculpa, no he comido nada desde ayer al salir del campus, - Fue lo único que se me ocurrió decir, el asintió con la cabeza como lo había visto hacer hace unos momentos y tomo una calle perpendicular a la principal por la cual habíamos pasado gran parte del camino ya, para después dar vuelta nuevamente en la siguiente esquina a una zona un poco más tranquila y con pocos transeúntes.

Se detuvo frente a una cafetería un poco escondida y solitaria para mí gusto, ¿cómo podría alguien encontrarla si no tenía cartel alguno donde se pudiera leer el nombre del establecimiento en la entrada?

Me bajo de sus brazos, y al tratar de incorporarme comprendí que mis heridas estaban igual o peor, no podía dar más que pasos agonizantes, me tendió una mano la cual tome sin titubear y agradecí con la mirada, sé que él lo pudo notar y su seño dejo de marcarse tan profundo, tal vez ahora si querría hablar conmigo…

Sonó la campanilla al abrir la puerta que anunciaba la llegada de nueva clientela al lugar, como lo pensé no había más que una sola persona ocupando una mesa junto a un gran ventanal, el resto del lugar se encontraba vacío, busque con la mirada una mesa retirada al sujeto que se encontraba ahí sentado, puesto que quería poder platicar sin reservas y no a murmullos con mi amigo.

            -Primero que nada, - le di a mi voz una entonación demandante y seria al mismo tiempo.

            -¿Cómo es posible que pudieras cargarme hasta aquí sin un atisbo de cansancio en tu cara?

Esperaba que me ignorara nuevamente, o tal vez una negativa a contestarme, pero para mi sorpresa, solo recibí una risotada baja por su parte, su expresión se había relajado, volvía a tener esa mirada  cálida que tanto conocía,

-En serio Tessa, ¿Es esa tu pregunta? – Sonreía, me dejaba ver su linda sonrisa, y me hacía sentir como que todo peligro había dejado de existir, ¿es que acaso él sabía algo más?

-Podría hacerte mil preguntas más, pero quisiera empezar por eso, desde cuando te convertiste en un roble?

-¿Les puedo ofrecer algo de tomar? – Me tomo por sorpresa la voz, no escuche pasos aproximarse, sin embargo ahí estaba, era una joven más o menos de mi edad, le calculaba entre 20 o 21 años cabello castaño cobrizo algo ondulado era linda y con una amplia sonrisa que te invitaba a sonreírle también.

-Gracias, tienes hamburguesas y papas a la francesa? Y un agua de sabor estaría bien

-Por supuesto – Me veía con un deje de asombro, pero recobró pronto su sonrisa, tomo el pedido de León y se retiró a cocina.

-Regresó antes de que yo pudiera decir otra palabra y puso nuestras bebidas frente a nosotros, la tomé sorbo un poco esperé a que se retirara y volví a la carga.

-Oye, en serio, necesito que me respondas, quiero poder entender que está pasando y buena parte del contexto sé que me lo puedes dar tú.

León movía su pajilla haciendo círculos lentos dentro del vaso, no quitaba la vista del mismo pero si logré ver que se le dibujó una media sonrisa.

Sé que tienes muchas preguntas Tessa, pero este no es el momento para responderlas. -dijo en voz apenas audible. - Pero te prometo una cosa, llegaremos en un día a nuestro destino y ahí se resolverá todo, te diré todo lo que necesites saber.

¿En un día? ¿Ir a dónde? Me paré en un segundo como si una descarga eléctrica hubiera caído sobre mí. No planeo ir a ningún lado contigo, necesito respuestas, y necesito volver con mis abuelos, deben estar muy asustados pase toda la noche fuera de casa y jamás lo había hecho antes…

Para, para, para –Dijo León agregando un ademán de manos, -Tienes que hablar un poco más bajo Tessa, aun cuando esta área es segura, podían rastrearnos seres peligrosos, y aunque soy fuerte, soy solo uno, y ellos son hijos del Alpha, estaría en total desventaja. Termino casi en un susurro con estas últimas palabras.

Ahora sí que me estaba volviendo loca o empecé a dejar de entender el idioma Español, me sente nuevamente, acerque lo más que pude mi asiento a la mesa me inquine lo más que pude, dado mi tamaño, no era muy alta que digamos, apenas llegaba al 1.62 m, y traté de susurrar lo más cerca de su oído, -¿De que demonios estás hablando?

En ese momento, regreso la camarera con su amable sonrisa, puso nuestro platillo frente a nosotros y decidí que todo lo demás podía esperar, tenía que comer y lo que veía era realmente extraordinario, eso mismo pensó mi estómago que rugió al momento en que olfatee la comida.

Cerré los ojos en cada mordida disfrutaba tanto comer en ese momento, sentía que tenía días sin probar bocado. Llevaba la mitad de mi hamburguesa cuando escuche el sonar de la campanilla de entrada, pude ver como León puso su espalda rígida  su semblante se ensombreció un poco, siguió con la mirada al hombre que había entrado, era alto como todos aquellos que había visto últimamente, pero mucho más ancho podría decirse que tenía cuerpo de jugador de futbol americano en sus mejores años, cabello largo y ondulado, lo llevaba recogido en media coleta, y un par de tatuajes en su cuello y brazo derecho, eran runas tal vez? Símbolos que no conocía pero tampoco eran nuevos para mí, de alguna manera resultaban familiares.

Se acerco a la barra de la cafetería y empezó a hacer su pedido supongo, solo que no lograba escuchar nada de lo que decía y vaya que no estábamos lejos y el lugar estaba casi completamente solo. Traté de enfocar mis sentidos para escuchar su voz, cuando sentí un jaloneo en mi brazo, León me hizo tirar accidentalmente mi bebida la cual salió derramada por debajo de la mesa, lo cual dio el efecto contrario claro está a lo que buscábamos, pasar desapercibidos.

-Maldición –dijo por lo bajo, aventó unos cuantos billetes en la mesa y me cargo a cuestas sobre su espalda y salió ágilmente escuchando una vez más esa campanilla, se adentro un par de cuadras más a la derecha la zona ya era completamente  diferente, había establecimientos claro está, pero sin afluencia de gente en las calles ni dentro de los negocios. Veía todo esto a través de mi largo cabello que en este momento parecía más un nido de caos sin nada de estilo.

Se paró de repente a mediación de una cuadra u empezó a forzar una manija de una puerta, solo me faltaba eso, allanamiento de morada, una cosa más que agregar a todas las cosas inverosímiles de estos días. Una vez más y otra y la puerta al fin cedió. Entramos en un instante, cerró la puerta tras nosotros, puso dos cerrojos que parecía saber dónde estaban a la perfección y siguió su camino conmigo aun a cuestas, escaleras arriba.

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