Cuando Sophia hizo acto de presencia, interrumpiendo la charla entre él y el Oso, Thomas entendió que ya se había cumplido el tiempo de la visita.
—¿Ya nos vamos? —preguntó, solo para confirmar lo que suponía.
—Sí, ya terminó tu primer día —le dijo con una sonrisa la mujer.
—Vaya… Se fue… muy rápido, ¿no? —suspiró Thomas. Sophia lo observó con interés; aparentemente, Thomas no quería irse, algo que le sorprendió, pues no se imaginaba esa reacción en él. Esperaba que su pupilo esté feliz por hab