Punto de vista de Mateo
En el instante en que Thiago Conti entró en mi sala de estar, el mundo se inclinó hacia un lado.
Conocía esa cara. Dios me ayude, la conocía de toda una vida atrás, de la peor noche de mi existencia.
La cara que había perseguido mis recuerdos fracturados durante veintidós años. No sabía quién era exactamente, pero esa cara… la reconocía.
Isabela soltó un sonido como de animal herido y yo me puse de pie antes siquiera de pensarlo, colocándome entre ella y el hombre que ac