Punto de vista de Valeria:
Me deslicé en silencio hasta el cuarto de Mateo, el corazón latiéndome con una mezcla de nervios y algo que no me atreví a nombrar.
La luz suave de la luna se filtraba por las cortinas, proyectando un resplandor tenue sobre su cara dormida.
Camila acababa de marcharse. Y yo sabía que este era mi momento.
Me acerqué a la cama sin poder evitar observarlo. El pecho subiéndole y bajándole con cada respiración lenta y constante.
Un mechón de pelo sobre la frente. Le aparté