Punto de vista de Camila:
El reloj de mi mesilla marcaba las 12:47 de la madrugada y Enzo todavía no había llamado.
Miré el teléfono por centésima vez en la última hora, esperando que se iluminara con su nombre.
Nada. Solo la misma pantalla negra que me había estado mirando desde que salió corriendo de la cocina la noche anterior, dejándome plantada ahí como una idiota con el corazón en la mano.
"Como des un paso más no me busques," le había dicho.
Y eso había hecho.
Pero ahora, más de veinticu