Punto de vista de Camila:
Cuando supe que Valeria estaba a salvo sentí un alivio que no esperaba.
Todavía la odiaba por traicionarme. Pero seguía siendo la amiga que había querido. Las dos cosas cabían al mismo tiempo sin que ninguna anulara a la otra.
Estaba apoyada contra la pared de mármol fuera del despacho de papá, con el corazón golpeándome el pecho mientras lo escuchaba hacer arreglos para la familia de Valeria.
Como si no hubiéramos dado ya suficiente. Como si nuestra casa no estuviera