Capítulo 42.
El ambiente en la residencia Rossi era denso, impregnado de una calma artificial que amenazaba con romperse al menor roce. Apenas habían pasado unas horas desde que abandoné la seguridad del departamento de Regina para regresar al corazón mismo de la tormenta.
Iba distraída, intentando ordenar la maraña de pensamientos que me consumían, cuando una sombra interrumpió mi paso.
—Atenea.
Me detuve. Julián estaba de pie al pie de la gran escalera, vistiendo un traje impecable, pero con el rostro vis