Estaba cansada de tanta falsedad y actuación dentro de mi propia casa, por lo que decidí salir al centro comercial con mi amiga.
Regina era mi polo a tierra, la única persona en mi círculo social que no medía sus palabras en función de los intereses de los apellidos tradicionales. Regina avanzaba con paso firme, arrastrándome lejos de mis propios pensamientos.
Nos sentamos en una cafetería de diseño minimalista, apartada del pasillo principal por una hilera de arbustos artificiales perfectament