—Lo soy —respondí, sin un ápice de arrepentimiento en mi voz—. Tenlo siempre en cuenta.
La tensión se espesó en el aire mientras aguardábamos a Alessandro en el punto designado para la emboscada. La oscuridad de la noche nos envolvió, y los susurros del viento amplificaron la expectación que flotaba en el ambiente.
—¿Estás seguro de que Alessandro se creyó tu historia? —inquirí a Xander, mi mirada recorriendo el lugar con cautela.
Xander, con los ojos fijos en el punto de encuentro, frunció el