—Probablemente pienses que soy una estúpida, pero... no quiero que mi padre muera. No deseo cargar con esa culpa; solo hay que dejarlo ir. Esta vez no volverá, y yo no volveré a ceder ante sus llamados.
Lena, quien había estado observando con binoculares el bar donde tendría que reunirme con mi padre, volteó a verme.
—No sé mucho sobre padres ni el vínculo que debería existir con ellos, pero... si hubiese tenido a mis padres, nunca en mi vida sería capaz de matarlos. —Apretó mi mano y asentí—.