—100 razones para amarte —susurré, leyendo el pequeño cartel frente a mí.
Una sonrisa iluminó mi rostro mientras negaba al contemplar el camino de carteles que se extendía ante mí. Comencé a caminar, sumergiéndome en la lectura de cada uno de ellos.
Porque pudiste ver más allá de lo que todos veían en mí.
Porque me aceptas como soy.
Porque a tu lado aprendí a tener control de mis demonios.
Me tienes paciencia.
Porque haces las mejores mamadas.
Reí sin poder evitarlo, porque sé que no es Darko s