Ni siquiera había podido ir a ver a mi hijo. La noticia de la muerte de Misha golpeó mi corazón con una fuerza abrumadora. Aunque nuestra relación no era tan cercana como la que compartía con Lena, Misha siempre fue una presencia amable y protectora en mi vida. Las lágrimas llenaron mis ojos, y un nudo se formó en mi estómago al pensar en la pérdida de alguien tan joven. Tenía tanto por delante, y la idea de su ausencia dejaba un vacío palpable.
Mis pensamientos se dirigieron rápidamente a sus