Cuando empecé a sentir algo removerse a mi lado y abrí los ojos de golpe, me di cuenta de que debí haberme quedado dormida en algún momento. No estaba durmiendo muy bien estos últimos días.
Fruncí mi ceño al ver a Darko quitándose el catéter e intentando levantarse de la cama.
—No —susurré, levantándome y acostándolo nuevamente. Cuando sus ojos me observaron, tuve que reprimir el jadeo que estaba por brotar por la impresión de su mirada. Jesús—. Necesitas descansar.
Algo en su mirada había camb