Capítulo 66.
Tianyu
El sol de la mañana del jueves comenzó a filtrarse tímidamente por las persianas de la suite médica, tiñendo el suelo de un tono dorado que disipó la oscuridad de la madrugada. Yuna se había quedado dormida un par de horas gracias al analgésico continuo, con la mascarilla de oxígeno empañándose a un ritmo tranquilo y sus dedos vendados descansando sobre su regazo.
Yo no había pegado el ojo en toda la noche. Tenía la vista cansada y el cuerpo molido, pero mi mente no se detenía; el viern