Capítulo 52.
Tianyu
La muerte de mi padre no fue inesperada, ni mucho menos. Éramos conscientes de que algún día iba a morir; deseaba tanto que ese día llegara que, cuando por fin dejó de respirar, sentí que se me concedía un deseo. No me sentía mal y no tenía que fingir ante nadie que su muerte era un gran alivio. Ahora las cosas estaban bien, se estaban acomodando a mi favor y al de mi esposa, y no iba a permitir que nadie lo arruinara.
El funeral de mi padre se llevó a cabo a lo grande, como correspondía