Capítulo 50.
Tianyu
Las palabras que Yuna le dijo a mi hermana me dejaron devastado, sintiéndome frágil, con un gran agujero en medio del pecho. Pero me negaba a verla, a darme cuenta de que lo que apenas estábamos empezando a construir se estaba cayendo a pedazos.
¿Era tan orgulloso que prefería perderla antes que perdonarla?
Estaba furioso por la manera en la que me mintió, por cómo jugó conmigo. Pero, en el fondo, tampoco podía culparla por el silencio. Ella tenía miedo de lo que yo pudiera hacer, de mi