Capítulo 49.
Yuna
La situación entre Lin y yo había llegado a un punto en el que las miradas resultaban insoportables. Él ni siquiera me miraba a la cara; cuando lo hacía, solo veía desprecio, una indiferencia y un odio que le impedían hablarme o siquiera compartir el mismo espacio. Y a mí me dolía hasta el alma. Me destrozaba por dentro no poder soportar su desprecio, sus silencios y el abismo que se había tejido entre nosotros, sintiendo cómo esa distancia me robaba el poco aire que me quedaba.
Tenía que