Capítulo 29.
Yuna
Ahí estaba yo, con los pechos hinchados y los pezones duros apuntando descaradamente hacia él. Mi coño chorreaba deseo, los muslos manchados con su semen espeso, y el culo me ardía por los latigazos que me había dado. Aun así, exhausta, con el pecho subiendo y bajando con fuerza, quería más. Mucho más de todo lo que pudiera darme.
Tianyu se quitó los pantalones y la camisa con movimientos bruscos, quedando completamente desnudo para mí. No pude evitar devorarlo con la mirada: su polla grue