Capítulo 25.
Yuna
Lin me hacía sentir cosas que no lograba procesar. Me usaba, me dominaba con dureza y, aun así, me fascinaba que me follara. No podía evitar ese cosquilleo insoportable entre las piernas y el deseo que me encendía cada vez que me hablaba sucio al oído.
Siempre pensé que sería la clase de chica que prefiere hacer el amor con delicadeza, a la que tratan con suavidad y le susurran palabras bonitas. Creía que me gustarían las caricias lentas y no los azotes o sentir su mano apretando mi cuello.