Capítulo 19.
Tianyu
Estaba excitado. Tan jodidamente duro que las bolas me dolían y la polla me palpitaba con fuerza dentro de los pantalones, presionando incómoda contra la tela.
La hoja de la navaja rozaba peligrosamente su piel. La deslicé lentamente, observando cómo su pecho subía y bajaba con respiraciones agitadas. La presión del corsé hacía que sus tetas se vieran aún más grandes, redondas y jugosas, casi a punto de desbordarse.
—Lin, piensa bien lo que haces —dijo ella, con la voz temblorosa.
Ella e