75. Fiesta de donaciones
Una sonrisa medida. Una presencia que invadía. Sus ojos me siguieron con un detenimiento quirúrgico. Lo noté revisar de manera disimulada la casa. Se mantuvo en la puerta, sujetando las rosas blancas como si fueran un escudo invisible entre nosotros. Las observé con detenimiento. Estaban perfectamente cuidadas; daban la sensación de que fueron escogidas una a una con el único objetivo de ser impecables.
Dio un paso hacia adentro. No invadía el espacio aún, pues tenía la mayor parte de su cuerpo