74. Rosas
Un par de ojos se posaban en Costanza. Había un aire asfixiante, tenso por una sensación casi física. Ella se encontraba con el rostro agachado, sollozando. Sus lágrimas rodaban por su rostro hasta chocar en sus manos.
Leonardo observaba de manera firme a la joven, mientras Dante tenía un aire gélido que no daba derecho a réplica. Nickolas, por otra parte, tenía una mirada ligera de clemencia, junto a su abogado, que solo mantenía los brazos cruzados.
Era lunes. Después de llevar a mi pequeño a