70. Puedes irte.
Entre ambos había una electricidad impresionante. Aurora movió la escoba con ligereza, algo que provocó que Nickolas retrocediera por mero reflejo. Su rostro, el cual siempre estaba calmado, tenía una confusión latente.
Edward ignoró la escena, dirigiéndose a jugar con Emma, mientras Dante, con el rostro divertido, se acomodó en su silla. Con una imponencia que reventaba poder. Su sonrisa se tornó hacia una media luna mientras acomodaba su cabeza en su mano al colocar su codo contra el brazo de