106. Nieve
Las hermosas luces coloridas hacían que mi corazón vibrase. La Navidad era de las épocas que adoraba a más no poder, pues era de esos días donde Nueva York, la ciudad que nunca duerme, se volvía mágica. En Italia era algo parecido. Las luces, los colores, los árboles, todo estaba en una representación tan encantadora que era imposible no enamorarse.
Ese día me la había pasado decorando un árbol de Navidad con algunos de los sirvientes de Dante. Desde colores dorados, rojos, azules hasta plateado