103. Playa
Dicen que todo el dolor es malo, ¿el mío? Es placentero.
Abría los ojos con lentitud, pues apenas había dormido una hora. Al intentar levantarme, mis piernas aún temblaban. Dante había cumplido su promesa. Cuando intentaba dormir, me levantaba solo para hacerlo. Lo hicimos en tantas poses que me sorprendía que la cama no se hubiera roto… ni tampoco el gavetero, pues incluso lo hicimos ahí.
Intenté escabullirme, pero lo que recibí fueron unas manos serpenteantes jalándome para que entrara de nue