La respiración de Livana estaba acelerada para cuando Valerio se inclinó sobre ella intimidándola.
Su mano fuerte se ancló en su cintura para tirar de ella haciendo que sus pechos se empujaran contra el del Ayax.
—Por favor...
Su aliento golpeó el torso del Alfa.
—¿Sabes por qué sigues viva, esclava?
La Thalassi apoyó sus manos en la piel cálida de él lista para apartarlo pero no fue posible.
Valerio tomó un puñado de su cabello y tiró de él sin llegar a lastimarla, para que Livana lo mirara a l