Automáticamente ella se llevó los dedos hasta sus dientes para comprobar que aún tuviera los colmillos.
—¿Acaso lo imaginé?
Pero ella sabía la verdad.
Por más que los colmillos ahora mismo parecieran los de un humano, Livana había penetrando la piel del Alfa sin pensarlo, y en ese momento había surgido una conexión entre ambos que los había incendiado.
—Justo como hace años —susurró Livana de vuelta intentando calmar los latidos de su corazón.
Necesitaba calmar lo que estaba sintiendo por Valer