—¿De verdad? —inquirió, aún incrédulo tratando de leer la expresión de Aria.
—Sí —admitió sintiendo que su corazón estaba tan agitado que en cualquier momento podría salirte de su pecho—. Me gustaría que pasáramos la noche juntos. Es decir, solo dormir, no creas que...
Después de un instante que pareció eterno, Maxwell asintió, una sonrisa se dibujó en su rostro.
—Está bien, acepto. Iré al auto por mis cosas.
—¿Tus cosas?
—Suelo traer artículos de higiene y alguna ropa extra por si acas