—Me debías este café —comenzó diciendo Estela, esa mañana, mirando a Melisa y ella asintió con una sonrisa en los labios.
—Sí, deberíamos hacer planes para salir en otra ocasión.
—Lo apuntaré mentalmente, también suena genial.
Así que siguieron platicando, hasta que llegó el momento de la despedida. Luego de eso, Noah pasó por ella y fueron a comer juntos a un restaurante lujoso para almorzar, aunque lo más importante para ella, era estar con Noah viviendo momentos que luego guardaría en s