Durante el resto de la jornada laboral, Aria no pudo concentrarse como al principio; su mente giraba en torno a lo que Sebastián había insinuado sobre Maxwell. La inquietud se apoderó de ella, y finalmente tomó la drástica decisión de dejar el diseño para más tarde.
Cuando el bullicio del día se desvaneció, recogió sus cosas con premura. Al salir, notó que Luna la miraba con una expresión de preocupación, como si hubiera querido decirle algo, pero Aria ya se había marchado, dejando a su amiga