Pronto Noah, Estela y Elena, se dirigieron al acuario con los pequeños. Los trillizos no podían contener su emoción tampoco paraban de hablar sobre a donde iban. Cuando estuvieron en el acuario, las miradas plagadas de sorpresa y las sonrisas no faltaron.
Nunca antes en sus vidas habían estado en un acuario. Sus ojitos brillaban al ver aquel mundo acuático. Era increíble.
Estaban atravesando son túnel de vidrio que sumergía a todos los visitantes en un mundo completamente diferente. A su alre