Esa mañana, a Lianet le estaban traicionando los nervios. Primero, la avalancha de estudiantes encima de ellos, preguntando y felicitándolos por la competencia ecuestre, le hizo recordar cuando era acosada de niña por los periodistas. La situación se volvía más caótica para ella al ver cómo todas las aspirantes a ser novias de Nadir la miraban como si se la quisieran comer. Podía escuchar los murmullos de cómo ella había logrado enamorar al chico más popular de la universidad.
—De seguro se le