39. INICIO DE ALGO HERMOSO
Lianet se encontraba paralizada, su corazón latiendo con fuerza mientras Nadir disminuía la distancia entre ellos con cada paso deliberado. El aire se cargó con una tensión palpable, una mezcla de ansiedad y anticipación que parecía envolverla por completo. A medida que él se acercaba, su aroma a pino y tierra mojada llenaba los sentidos de Lianet.
Cuando Nadir estuvo tan cerca que ella podía contar las suaves pestañas que enmarcaban sus ojos atentos, vio cómo se inclinaba en busca de sus labio