Narrado por Fatima Hneidi:
Sigo de pie en la sala principal de la mansión Hneidi. El mármol bajo mis pies está frío, como si el suelo supiera que algo está por romperse. A mi lado, mi madre, Fatma, acaricia el borde de su vestido con los dedos, nerviosa. Mi abuela Dana está en su sillón habitual, con la espalda recta y la mirada fija en el ventanal. El silencio entre nosotras es denso, como si cada palabra que no se dice pesara más que las que sí. Empiezo a tener miedo. Empiezo a tener dudas d