Narrado por Fátima Hneidi:
Escucho la puerta cerrarse con suavidad. Zayd ha regresado, va a dormir aquí hoy, pudo quedarse tranquilamente en su apartamento en Manhattan, pero ha venido. No me muevo de mi habitación, pero me acerco al marco de la puerta, lo suficiente para escuchar sin ser vista. Su voz se mezcla con la de Zena, baja, tensa, pero sin el filo de antes.
—Mamá, te lo pido encarecidamente. —dice Zayd, con firmeza. —Respeta mi decisión. No estoy pidiendo tu aprobación, solo tu respe