El silencio que quedó en la pecera del piso cuarenta tras la retirada del FBI era el de una victoria absoluta.
En las pantallas corporativas de los terminales de Bloomberg, la línea roja del pánico financiero se había congelado antes de que la barra de carga destructiva borrara los registros.
Treinta minutos después de que el agente Miller abandonara el edificio con sus técnicos, una notificación oficial con el sello del Departamento de Justicia parpadeó en mi monitor: Caso cerrado por falta