Esteban lo miró completamente incrédulo, con los ojos abiertos por la indignación.
—¿Me estás diciendo que esa mujer podría salir libre de los cargos más graves? —le reclamó Esteban a Enzo, elevando la voz—. ¡Debe haber algo más! Es inaceptable que esa maldita simplemente pueda salir bien librada o