—Buenos días, Beatriz —dijo con voz suave.
Beatriz se adentró en la habitación, devolviéndole el saludo con timidez.
—Buenos días, Estela. Te traje el desayuno —dijo, levantando un poco la lonchera.
Estela se puso de pie con un suspiro cansado y caminó hacia ella, haciendo un ademán con la mano.
—Be