—De acuerdo. Te veo en media hora —respondió Enzo.
—Hecho. Nos vemos en el hospital, en la sala de espera del piso de Isabella —indicó Enrique de forma escueta—. No tardes.
—Está bien, allá nos vemos —concluyó Enzo, y colgó la llamada, dejando el teléfono sobre la mesa mientras procesaba que el debe