Gimena negó con la cabeza frenéticamente, sus manos esposadas aferrándose a las muñecas de Dereck.
—¡No! —¡Eso no va a pasar! —chilló ella, su voz pasando de un susurro a un gruñido gutural—. Ese viejo estúpido cree que soy su títere, pero no sabe que guardé un seguro de vida. Él piensa que lo quemé