Lo suficiente para saber que él ya no podía quedarse ahí.
En ese instante, el auricular vibró contra su oído.
La voz de Rivera llegó baja, precisa.
—Enzo, Matheo —habló en voz baja pero clara—. Confirmado: la rehén probablemente está dentro de la fábrica. Equipo en camino para rastreo interno. Mante