Dereck iba al frente.
Callado.
Tenso.
Pero esta vez… enfocado.
Porque ya no había espacio para titubear.
Al llegar al estacionamiento subterráneo, el contraste fue inmediato.
Oscuridad.
Silencio.
Y los vehículos esperándolos, listos.
Rodrigo ya estaba junto a uno de ellos.
—Todo preparado.
El grupo