Estela apretó su mano con más cuidado, sus lágrimas cayendo sin control.
—Mi niña… despierta… por favor…
Un pequeño gemido escapó de los labios de Isabella.
Y entonces—
Sus ojos se abrieron.
Apenas.
Solo una rendija.
Pero fue suficiente.
La luz pareció lastimarla al instante, haciendo que intentara