Mundo ficciónIniciar sesiónIsabella guio a Valeria hasta la pequeña sala del departamento. El lugar era sencillo, acogedor, con una luz cálida que entraba por las cortinas semitransparentes. Ambas se sentaron en el sofá, y Valeria la observó con atención. Su amiga se veía más delgada, algo pálida, pero había en su mirada un brillo distinto, una mezcla de calma y determinación que la hizo sonreír.
—Isa... —dijo Valeria tomando sus manos—, dime qué pasó. Te ves agotada. ¿De quién es este departamento? ¿Qué fue lo que pasó anoche? —preguntó con voz atropellada, sin dejarla responder entre una pregunta y otra.
Isabella soltó una leve risa ante la impaciencia de su amiga y, con una sonrisa suave, le dijo:
—Tranquila, te contaré todo... Este departamento lo compré cuando mi primera composición se volvi&oacu







