Mundo ficciónIniciar sesiónLa puerta de la cocina se abrió y Rodrigo entró a paso veloz, deteniéndose al verlas. Su rostro, usualmente una máscara de piedra, mostraba una determinación feroz.
—Señorita Valeria, el señor Salazar requiere su presencia en la oficina de inmediato —dijo Rodrigo, evitando mirar a Isabella directamente—. Es urgente.







