Mundo ficciónIniciar sesiónEl nombre de Valeria explotó en su mente y un dolor profundo le atravesó el pecho. Un sollozo desgarrado escapó detrás de la mordaza. El terror dio paso a una rabia ciega. Isabella comenzó a forcejear en la silla con una desesperación salvaje, las cuerdas quemándole las muñecas mientras sus sollozos se convertían en gruñidos de odio tras la mordaza. Gimena, lejos de asustarse, soltó un







